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Costa de Bizkaia: 7 paradas imprescindibles a menos de una hora de Bilbao

La Costa de Bizkaia es uno de los grandes tesoros para quienes viven o visitan Bilbao. No hace falta cruzar medio mapa para encontrarse con acantilados que quitan el hipo, puertos que huelen a salitre y playas donde el Cantábrico ruge con fuerza. La Costa de Bizkaia es un despliegue de paisajes que parecen pintados a mano, y lo mejor es que muchos de estos rincones están a menos de sesenta minutos de la ciudad. Si tienes un día libre y ganas de brisa marina, estas paradas son las que no te puedes perder para entender por qué presumimos tanto de nuestra tierra.

Getxo y Portugalete: elegancia y hierro sobre la ría

Empezar la ruta por La Costa de Bizkaia desde Getxo es apostar por lo seguro. Es un municipio que mezcla como pocos la elegancia de las grandes villas del Paseo de las Arenas con el sabor auténtico del Puerto Viejo de Algorta. Pasear por sus calles empedradas y terminar con un pintxo frente a las casas blancas de pescadores es, posiblemente, uno de los mejores planes de domingo. Además, llegar es tan fácil como subirse a la Línea 1 del metro; en veinte minutos pasas del bullicio del centro a la calma de la playa de Ereaga o los impresionantes acantilados de la zona.

Justo enfrente, cruzando el Puente Bizkaia, nos espera Portugalete. No es un puente cualquiera; este “gigante de hierro” es Patrimonio de la Humanidad y una obra maestra que conecta las dos orillas desde 1893. Cruzarlo en su barquilla o caminar por la pasarela superior a 61 metros de altura ofrece unas vistas de la ría que no se olvidan fácilmente. Esta conexión con la historia de nuestros muelles es la misma que se siente al visitar el AC Museoa, donde el pasado industrial y el fútbol se dan la mano. Después, lo ideal es perderse por el casco histórico de Portugalete, subir hasta la iglesia gótica de Santa María y sentir el peso de una villa que ha sido el motor comercial de la región durante siglos.

Sopela y Barrika: el paraíso del surf y la geología en la Costa de Bizkaia

Para quienes buscan algo más de acción o naturaleza salvaje, Sopela es la meca. Sus playas de Arrietara y Meñakoz son famosas en todo el mundo por la calidad de sus olas, atrayendo a surfistas durante todo el año. Pero no todo es tabla y neopreno; caminar por sus senderos sobre los acantilados te permite descubrir la flora local y disfrutar de atardeceres que, sin exagerar, son de los mejores del Cantábrico. Es el lugar perfecto para respirar hondo y notar la fuerza del mar bajo tus pies.

Muy cerca de allí, Barrika ofrece un espectáculo que parece de otro planeta: el flysch. Estas formaciones rocosas milenarias se despliegan en la orilla cuando baja la marea, creando texturas y formas que son un imán para los fotógrafos. Es un rincón más tranquilo y virgen, ideal para quienes prefieren el silencio y la observación. Si tienes en mente hacer una ruta por el País Vasco de 7 días, estas dos paradas son obligatorias para entender la fuerza geológica de nuestra costa.

Urdaibai y Bermeo: la esencia marinera en estado puro

Entrar en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai es entrar en el corazón verde y azul de Bizkaia. Pueblos como Mundaka, con su famosa ola izquierda, o Gernika, con su carga histórica, son solo el principio. Aquí las marismas dictan el ritmo y la gastronomía manda. En Bermeo, por ejemplo, el puerto sigue siendo el centro del universo. Ver las embarcaciones de colores descargar el pescado del día es un espectáculo vivo. No te vayas sin probar un buen marmitako o el bacalao al pil-pil en alguno de los restaurantes del puerto; es sabor a mar en cada bocado.

Bermeo conserva ese aire de pueblo pesquero de los de antes, con su casco viejo lleno de cuestas y su Museo del Pescador, donde se guarda la memoria de un oficio que ha dado forma a nuestra identidad. Es una de las joyas de los pueblos más bonitos de Bizkaia, y sirve de base perfecta para la gran última parada de cualquier ruta por el litoral.

San Juan de Gaztelugatxe: una ruta con vistas espectaculares  al Cantábrico

No podíamos terminar este viaje sin mencionar San Juan de Gaztelugatxe. Este islote coronado por una ermita del siglo X es, probablemente, la imagen más icónica de la Costa de Bizkaia. Los más de 200 escalones que serpentean sobre el mar son un reto físico, pero la recompensa al llegar arriba y tocar tres veces la campana para pedir un deseo compensa cada gota de sudor. Las vistas desde la cima son, sencillamente, espectaculares.

Es un lugar con una mística especial, donde la historia y la leyenda se funden con el ruido de las olas rompiendo contra las rocas. Al estar tan cerca de Bermeo, lo ideal es combinar ambas visitas en el mismo día. Eso sí, prepárate con buen calzado y agua, porque el camino no perdona, aunque la satisfacción al completar la ruta es de las que se guardan para siempre. La Costa de Bizkaia es el plan perfecto para una escapada desde Bilbao, un viaje constante entre tradición, esfuerzo y belleza frente al Cantábrico.